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Se trata de dos realidades – museos y servicios municipales de Arqueología – muy complejas, muy variopintas, en función de factores muy distintos que en gran parte derivan de la diversidad sociopolítica y arqueológica de los municipios y de las comarcas alicantinas.

Evidentemente, primero fueron los museos. Tras la creación del Arqueológico Provincial en 1932 se sucedieran en los años cuarenta, los primeros museos locales en ciudades con un destacado patrimonio arqueológico: Alcoy y Elche (Museos Municipales y de la Alcudia).

Museo de la Alcudia

Museo de la Alcudia

En el resto del País Valenciano tan sólo existían otros dos: el Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia y el Museo de Sagunto. En los años cincuenta se unieron al elenco de museos alicantinos los de Villena y Denia. A este reducido númeo de museos decanos se une en los años sesenta los de Elda y Orihuela, lo que permite una actividad de mayor cobertura y de alcance comarcal. También existían distintas colecciones vinculadas a grupos de aficionados en numerosas poblaciones, como por ejemplo la de Villajoyosa, creada en 1975.

En los años ochenta la incorporación de Emilio Diz al museo de Orihuela, Josep A. Gisbert al de Denia, Rafael Ramos al de Elche y María José Sánchez al de Santa Pola suponen el inicio de una nueva etapa, que coincide con la aparición de nuevos museos que vuelven a impulsar la arqueología alicantina y la mantienen en la vanguardia del País Valenciano, al tiempo que algunos de los ya existentes comienzan a renovarse. En las dos últimas décadas del siglo pasado se ha ido incorporando, paulatinamente, un grupo cada vez más numeroso de arqueólogos profesionales a la dirección de los nuevos y viejos museos, lo que ha supuesto un profundo cambio.

La Orden de 6 de febrero de 1991 de la Consellería de Cultura, Educación y Ciencia, por el que se establecieron los requisitos para el reconocimiento de Museos y Colecciones Museográficas marcó sin duda un hito en este proceso, al dotar de un marco legal a estas instituciones y distinguir dos niveles en atención al grado de cumplimiento de las funciones museísticas. Actualmente son una veintena los museos municipales alicantinos con fondos arqueológicos significativos. Sus directores suelen desempeñar, como parte de sus cometidos laborales o de facto, en mayor o menor grado, las funciones de arqueólogos municipales.

LOS MUSEOS LOCALES

Las funciones básicas del museo, implícitas en la definición del ICOM (1974) son: conservación, investigación y divulgación. No puede haber conservación sin investigación ni viceversa, no puede aceptarse conservación sin divulgación ni se puede divulgar algo que no se conserva, no es posible divulgar lo que no se ha investigado ni socialmente rentable mantener una investigación sin la subsiguiente divulgación.

En cuanto a la conservación, el museo colecciona fondos normalmente heterogéneos en cuanto a su ingreso, y entre ellos generalmente los obtenidos en trabajos arqueológicos de campo del término municipal correspondiente, y en ocasiones de un entorno mayor, incluso comarcal, lo que a la larga puede generar problemas de depósito entre distintas localidades. La identificación de los objetos es un segundo paso conservacionPeqen el proceso de conservación, y en este sentido es de destacar el recurso a las bibliotecas especializadas de la Universidad de Alicante y del Museo Provincial. En cuanto a la documentación de los fondos, la Dirección General de Patrimonio Artístico de la Conselleria de Cultura distribuyó el conocido programa SVI, que a pesar de sus deficiencias ha permitido unificar criterios. No siempre se presta la atención adecuada a las condiciones ambientales en nuestros museos: quizá la iluminación y la humedad relativa son los principales retos. En cuanto a la restauración, existen unos criterios y ciertos conocimientos básicos que el conservador debe dominar para marcar la pauta a los restauradores.

La función investigadora suele ser la más desarrollada en nuestros museos. Para que se pueda llevar a cabo se requiere de unas instalaciones dotadas de un cierto espacio y de medios informáticos y bibliográficos. Si atendemos a la divulgación, y nos guste o no reconocerlo, normalmente los directores de los museos arqueológicos locales son la mayoría investigadores, algo menos conservadores y poco divulgadores.

Los museos municipales son instituciones particularmente dependientes de la política local, con lo que su evolución está relacionada en cada caso con la coyuntura sociopolítica y económica de cada ciudad, de lo que deriva una total variedad de modelos y un desarrollo muy diferente de las instalaciones, las infraestructuras y los medios en general. Uno de los prinicipales problemas de los museos locales es la carestía de personal, que debería contar con un personal mínimo. M. Olcina insistía recientemente en la falta de colaboración entre museos locales y especialmente entre los de localidades vecinas o de un mismo ámbito comarcal.

El futuro de los museos no puede escapar de la tendencia general, que apunta decididamente a una “nueva museología”, en la que el visitante-cliente es el protagonista. Las salas deben ofrecer posibilidades útiles, deben facilitar al máximo la comprensión de unos contextos (mejor que de unos objetos) y que por tanto requieren de una importante dosis de interpretación; deben tener presente que el visitante puede ser un niño, un minusválido, un anciano, una persona de escasa cultura, y por tanto debe ser accesible tanto física como intelectualmente. marq-02

Los museos deberán, en fin, dar respuesta a otras demandas del público: se imponen las tiendas, los horarios amplios (fin de semana, vacaciones), la buena relación calidad-precio,etc. Quizá sea precisamente “calidad” el término que mejor defina el camino a seguir.

LOS SERVICIOS MUNICIPALES DE ARQUEOLOGÍA

Según el artículo 58.6 de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano se entiende por servicios municipales de Arqueología y Paleontología aquellos departamentos o instituciones municipales, con arqueólogos o paleontólogos titulados, encargados de la ejecución y supervisión técnica de las intervenciones arqueológicas o palentológicas que se lleven a cabo en su término municipal. La ley remite a una futura regulación reglamentaria de sus competencias y funciones.

La supervisión de toda actividad arqueológica en el término municipal por estos servicios locales nos parece absolutamente necesaria, con el fin de obtener unos conocimientos global de los yacimientos y de su distribución; unificar criterios de actuación, recibir y archivar toda la información emanada de las intervenciones (informes, memorias, etc.) para disponer de una base de datos completa que facilite las investigaciones futuras.

Los servicios urbanísticos pueden facilitar gran parte del trabajo preliminar de control del cumplimiento de las normas arqueológicas locales y supralocales, que son la base del funcionamiento de un Servicio Municipal de Arqueología. Elche, Denia o Villajoyosa se dotaron de normativas municipales sobre remoción de terrenos en zonas arqueológicas que buscaron llenar el vacío que en este aspecto dejaba la Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985, a la espera de la ley autonómica.

Otra cuestión candente, que preocupa a los Servicios arqueologiaMunicipales de Arqueología, es el lento ritmo con el que salen a la luz las publicaciones de las intervenciones de salvamento. No faltan, en cualquier caso, revistas especializadas en las que publicar avances o resúmenes de los trabajos, pero curiosamente no es raro que escaseen originales para cerrar un número. Hay incluso quienes renuncian conscientemente a publicar, porque ello obliga a adaptar las memorias a determinados formatos y a profundizar en determinados aspectos de la investigación, y sobre todo de la contextualización cultural y geográfica de los resultados obtenidos, lo que obliga a acudir a bibliotecas especializadas y a emplear un tiempo considerable. Pero la investigación sin publicación es estéril, esta actitud no conduce a ningún sitio. Es más, no sólo deberíamos publicar los resultados científicos, sino que también deberíamos divulgarlos en la medida de nuestras posibilidades, y aquí entra de nuevo la coordinación y la iniciativa de los servicios de Arqueología y de los museos: prensa, conferencias, síntesis divulgativas, visitas guiadas y otros recursos permiten aprovechar el desarrollo de la arqueología local para hacerla atractiva y comprensible al gran público, y especialmente a los vecinos.

En conclusión, se hace necesario investigar, publicar y divulgar, además de excavar. Disponemos de un volumen de información inédito absolutamente descomunal, al que es necesario ir dando salida, y por otra parte los vasos comunicantes entre el caudal de información científica y su investigación no siempre son realmente comunicante, y los niveles se mantienen a muy diferente altura.

(Artículo extraído de Actas de las Jornadas de Arqueología y Patrimonio Alicantino, escrito por Antonio Espinosa Ruiz, Director del Museo y Servicio Municipal de Arqueología y Etnología de Villajoyosa)

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