Etiquetas

, , , , , , , ,

Casado de cuatro páginas. // Hoja de un libro. // Titulillo o encabezamiento de una página. // Número que lleva cada una de las páginas de un libro, periódico, revista, etc.

Folio apaisado. El del libro de casado apaisado. ist2_2356290_blank_sheet_of_paper_on_corkboard

Folio atlántico. Tamaño de papel cuando éste no se dobla, sino que cada hoja forma un pliego; con este tamaño de papel se imprimen los grandes atlas geográficos.

Folio recto. Nombre que recibía antiguamente la página impar cuando sólo ésta llevaba folio; la par, que llevaba este mismo folio, se llamaba folio verso o vuelto.

Folio vuelto. También llamado folio verso, es la página impar, o sea el revés o segunda página de la hoja de un libro cuando sólo está numerada en la página impar.

CLASES DE FOLIOS

Los folios pueden ser de dos clases: numéricos y explicativos.

1) Folios numéricos. Son los que sólo indican el número de la página. Se suelen componer dos puntos menor que el cuerpo del texto. Sin embargo, en algunas obras se pueden hacer excepciones, como en las compuestas a dos columnas en folio o en cuarto, en las que se pueden componer de un cuerpo algo mayor que el del texto.

El folio numérico puede ir a la cabeza indice-multitaladro-numerico-folio-separador-1-12-16-anillaso al pie, y lo mismo al centro de la línea que a un costado; si se colocan de esta última forma deben alinearse con el lado de esta última forma deben alinearse con el lado exterior de la página, sea par o impar; si va centrado debe colocarse exactamente al centro de la línea.

2) Folios explicativos. Son los que además del número correspondiente, llevan una leyenda o titulillo.

También puede ponerse en cada una de las líneas del folio explicativo el nombre del autor (abreviado si resulta largo), el título de la obra e incluso el número del tomo.

Si el capítulo termina en página par, llevará el título entero en el caso de que el capítulo siguiente deba comenzar en página impar; si el título fuera muy largo, puede ponerse un etc., donde cuadre o puntos suspensivos indicadores de que el título no está completo.

Cuando los capítulos van seguidos y la obra lleva folio explicativo, se procede de la siguiente manera:

a) Si el arranque del nuevo capítulo cae en página par, con resto corto de texto del capítulo anterior, se pondrá en la cabeza el título del nuevo capítulo.

b) Si el arranque del capítulo cae en página impar con resto corto del capítulo anterior, se pone en la par el título del capítulo anterior, y en la impar el título del nuevo capítulo.

c) Si el resto de título ocupa más de media página debe llevar el título del capítulo anterior en ambos casos.

SEPARACIÓN ENTRE FOLIO Y TEXTO

Si el folio no lleva filete fino de separación, se le pone como mínimo una línea de blanco equivalente a una línea de texto; si lleva filete, dos puntos entre éste y el folio, y una línea de blanco entre filete y texto.

Modernamente el blanco entre folio y texto suele ser algo arbitrario y así se ven obras con incluso cuatro líneas de blanco entre folio y texto. Esto, naturalmente, puede hacerse, o es admisible siempre que el folio sea explicativo, pues si sólo fuera numérico los inconvenientes son notorios: un número solitario perdido en una inmensidad de espacio: un margen de cabeza enormemente grande comparado con el de pie, que por regla general siempre debe ser mayor que el de cabeza, etc. Por todo ello, de este tipo de innovaciones debe procederse con sentido común y artístico, decidiendo tras un concienzudo examen cuándo es factible y cuándo no aplicarse a ellas o en que ocasiones resulta mejor seguir las normas tradicionales de la tipografía.

No haría falta añadir que este tipo de innovaciones son aplicables a obras de lujo o muy bien presentadas, e inapropiadas para obras de batalla o normales.

SUPRESIÓN DEL FOLIO

No llevan folio:

1) En todos los casos (tanto si el folio va al pie o a la cabeza):

a) Las páginas de cortesía

b) Las páginas en blanco

c) Las portadillas y portadas (tanto en anverso como en reverso)

d) Las páginas ocupadas enteramente por un grabado sin pie; si va el pie lleva folio si aquél se coloca abajo, pero no si va a la cabeza y el grabado comienza en la línea de folio o más arriba; si el grabado va a la altura de caja la colocación del folio es facultativa, pues sobre todo en el caso de folios explicativos distraerían la atención del lector, que debe dirigirse primordialmente a lo que represente la figura; sin embargo, si la compaginación es moderna, y entre texto y folio hay dos líneas o más de blanco, el folio debe ir, siempre que el grabado vaya a altura de caja y no la rebase.

e) Las páginas con grabados colocados precisamente en el lugar correspondiente al folio

2) Folio a la cabeza. No llevan folio las páginas de arranque de capítulos, partes, secciones, índices, apéndices, fes de erratas, etc. fedeerratas, comiencen en página par o impar.

3) Folio al pie. No suelen llevar folio:

a) Las páginas de birlí, salvo si llevan nota de pie de página.

b) Las páginas ocupadas enteramente por cuadros o tablas.

En obras extranjeras se observa que cuando el folio va a la cabeza, en los comienzos de  capítulo lo colocan al pie como para evitar que en ninguna página quede sin folio; en España no se usa este sistema, sino el tradicional de dejar la página sin folio, que parece lo más correcto.

También se ve en obras extranjeras que a veces, cuando un grabado a sangre ocupa el lugar del folio, éste viene colocado dentro del grabado; el método no parece aceptable, por cuanto el folio no es algo imprescindible mientras subsistan otros próximos que sirvan de orientación sólo con volver la hoja o con mirar la página anterior.

FOLIOS PROLOGALES

Se da este nombre a los folios de los prólogos, que acostumbran usarse distintos de los del cuerpo de la obra. Efectivamente, los prólogos se numeran con cifras romanas, en versalitas del mismo prolgo.j`gcuerpo empleados para el texto, o bien de que se emplee para el fondo explicativo, si lo hay.

Aunque muchas editoriales hacen caso omiso sistemáticamente de esta costumbre no es, ni mucho menos ninguna innovación; en efecto, muchos libros antiguos ya los llevaban, en la mayor parte de los casos esta fórmula es obligada, por cuanto muchos prologuistas leen la obra ya compaginada y foliada, por lo cual resulta forzoso utilizar otro tipo de foliación para numerar las páginas del prólogo.

Existe también otra costumbre, cual es la de dejar las páginas del prólogo sin numeración alguna, pero el hecho de que muy pocos editores o autores utilicen este método corrobora el criterio de que tal proceder no es acertado. Fácilmente se echa de ver que si un autor quiere mencionar una página de un prólogo sin foliación difícil le debe de resaltar.

Los anglosajones tienen la costumbre de usar, en lugar de versalitas, letras de caja baja (i, ii, iii, iv, etc.) costumbre que no tenemos por qué imitar.

FOLIOS EN OBRAS POR VOLÚMENES

En este tipo de obras (diccionarios, enciclopedias, etc.) pueden usarse dos clases de folios: los que corresponden a la obra general, que se ponen entre corchetes, y los del tomo, que se ponen normales.

Lo corriente es poner el folio del tomo a la izquierda en la página par, después el nombre del autor, y a continuación el folio entre corchetes; en la página impar, primero el folio entre corchetes, después el título de la obra y tras éste el folio normal. De esta forma, como se ve, las dos clases de folio quedan enfrentadas.

En diccionarios y vocabularios imagesse facilita la labor del lector poniendo las cuatro primeras letras de la palabra con que comienza la página par y las cuatro letras de la palabra con la que cierra la impar, o bien las cuatro primeras letras de los artículos con que comienza y termina cada página.

FOLIOS EN REVISTAS ESPECIALIZADAS

En esta clase de publicaciones se siguen, por lo general, dos clases de foliación: una, general, correspondiente al tomo, y otra, particular, propia del número en sí. La primera suele ponerse al pie,  y la última, a la cabeza, pero también se puede aplicar en estos casos el método seguido en obras por volúmenes.

EL FOLIO Y LA ALTURA DE LA PÁGINA

Cuando el folio es solamente numérico no se tiene en cuenta para determinar la altura de la página, ésto es, forma parte, prácticamente del margen, tanto de cabeza como de pie; si, por el contrario, además del número lleva el título de la obra, nombre del autor o título del capítulo forma parte de la altura de la página.

NOTA HISTÓRICA

En lo antiguo, los manuscritos se numeraban solo en la página impar, que recibía el nombre de folio recto; esta numeración valía asimismo para la par, que se llamaba folio verso o vuelto.

Los primeros libros impresos no llevaban folio. La primera vez que se usaron los folios explicativos fue en la obra Quodllibeta, de santo Tomás impresa por Arnaldo Teodoro Hoernen en Colonia (Alemania) en 1471. quo.j`pg

 

Anuncios