Etiquetas

, , , ,

Novela realista de Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 – Madrid, 1920), publicada en 1878. images

La intransigencia religiosa, el fanatismo y el conflicto social es una vez más tema central, pero es también la historia de una frustración matrimonial ambientada en Madrid y sus alrededores.

León Roch, hijo de un acaudalado comerciante, ingeniero y escéptico en asuntos religiosos, se casa con María Egipciaca, mujer bellísima, hija de los marqueses de Tellería, nobleza hipócrita en decadencia. María que rechaza la actitud impía de su marido, se deja aconsejar por dos personas: Luis Gonzaga, místico riguroso que cursa su noviciado en los jesuitas, y el padre Paoletti, director espiritual, pero mal conocedor de la conducta humana. Ambos aceleran el proceso de desintegración familiar. Mientras tanto, los gastos en casinos y vicios de los marqueses, sus suegros, son sufragados por León, que presta dinero a la marquesa, Milagros, madre de María, y al marqués, quien se dirige a León donde muere después de una penosa enfermedad. Horas antes de su final alecciona a su hermana sobre los peligros que corre al vivir con su marido ateo y le aconseja intransigencia. León oye accidentalmente la conversación. María se hace entonces más constante en la conversión de su marido e insiste de tal manera que abandona sus obligaciones de esposa. Ante la imposibilidad de conseguir una vida normal y cansada ya de sus misticismos, León la abandona, alquila una casa en los alrededores de Madrid, la que encuentra y se traslada solo. Por aquellos días se ve obligado a visitar a la hija enferma de Pepa Fúcar, su antigua novia, mujer natural y cariñosa, más normal y desinteresada que María. La amistad entre León y Pepa Fúcar se había iniciado en la infancia y se mantuvo hasta las bodas respectivas. Ahora la llama se ha vuelto a encender y aún más con la noticia del naufragio del barco donde viajaba el casquivano marido de Pepa, Francisco Cimarra. Dentro de la tristeza causa satisfacción al marqués de Fúcar, padre de Pepa, la muerte de Cimarra, pues llevaba el yerno aventurero una vida libertina sin escrúpulos que estaba arruinando a la familia. Los comentarios surgidos acerca de la amistad entre los antiguos amigos llegan a extenderse como si la hija de Pepa lo fuera también de León y ésa es la noticia que le llega a María Egipciaca. La piadosa mujer, celosa y herida en su orgullo, se dispone a visitar a su marido. Pide prestado un vestido y a la una de la madrugada se despierta esperando que salga el sol para ir a visitar a León. la-familia-de-leon-roch-por-benito-perez-galdos-_MLA-O-113668643_8606 La sinceridad de su marido incrementa su envidia y le provoca una enfermedad que parece grave y que no aconseja trasladarla. El forzoso escándalo parece grande. Viene, la familia de María y León impide que entren a visitarla. El propio León, sin embargo, se encarga de buscar al italiano y pequeñín padre Paoletti, confesor espiritual de María. La enferma parece mejorar, pero una discusión de León con su familia política lo fuerzan a abrir las puertas. Los celos de María aumentan con las discusiones familiares y empeora tanto que horas después muere. El amor entre Pepa Fúcar y León Roch parece tener las puertas abiertas y el camino allanado, pero en el mismo duelo de María Egipciaca, llegan noticias de que Federico Cimarra, el marido ausente, salvado en el naufragio, ha llegado a Madrid. La situación se ve distinta otra vez. Tanto la familia política de León, que le sigue los pasos en sus conversaciones con Pepa, como la de Federico Cimarra, tratan de pleitear. Las intenciones de León, respetuoso con las leyes civiles, no coinciden con las de Pepa, que quiere fugarse con él. León deja a Pepa y abandona España. Pepa se separa definitivamente de su marido.

Asiste el lector a la presentación de dos mundos contrapuestos: el mundo religioso del misticismo y el mundo laico de la ciencia. Encarnan la tradición los marqueses de Tellería, originarios de Ávila, cuya educación religiosa queda patente en la transmitida a María Egipciaca. Encarnan el mundo laico de la ciencia, el progreso, los marqueses de Fúcar, originarios de Valencia. Para Casalduero, <<por debajo de estos dos mundos contrapuestos corre toda una vida sexual atormentada. La religión de María Egipciaca es un ingrediente más que entra en la formación de su temperamento ardiente, imaginativo y sensual. León Roch, avergonzado, reconoce que su ideal de un hogar presidido por la razón, en donde la confianza y la alegría reinarán, se vino abajo, sin la menor resistencia, seducido por el atractivo exclusivamente sexual de María Egipciaca. La familia pura que soñara se ha convertido en un almacenamiento, en el que no hay nada más que una unión física y un divorcio espiritual completo>>.

Mientras que la acción son acaba de encajar totalmente en la obra, el estudio de los personajes está muy logrado: María, que cultiva la exterioridad religiosa, recoge el tradicionalismo conservador, el ocio contemplativo. León representa el mundo de la ciencia, de la actividad práctica, del laicismo. La nobleza decadente confiere a la novela un complementario ambiente del mundo del vicio, del goce irreflexivo que lleva a la familia a la ruina. El autor hace maravillas descubriendo a la hija de Pepa, Monina, en lucha con la muerte que causa la difteria. La búsqueda de la tesis a través del fracaso matrimonial, las pasiones ocultas y desveladas, el gran tema de la descendencia, y otros dogmas de la Iglesia añaden interesantes y ricos pasajes a la obra.

Anuncios